Poeta

Álvaro

Alves

de Faria

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47 POEMAS FEMININOS EM PORTUGAL

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SOBRE LOS MISTERIOS DE LA CREACIÓN LITERARIA

Crear en Salamanca se complace en publicar los textos de las presentaciones del último libro publicado por el notable poeta brasileño Álvaro Alves de Faria, aparecido en Coimbra bajo el sello de Palimage, editorial dirigida por el poeta Jorge Fragoso. El mismo lleva un prefacio firmado por Inês Pedrosa, así como notas y comentarios de A. P. Alencart y Montserrat Villar.

 

El libro se presentó el pasado 15 de octubre en el Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Salamanca, y dentro de la programación general del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Las traducción al castellano, hechas por A. P. Alencart, son rigurosamente inéditas. También hubo una presentación previa, el 13 de octubre y en la Biblioteca Municipal de la localidad portuguesa de Anadia (donde nació la madre del poeta). La misma estuvo a cargo de la poeta y ensayista Leocádia Regalo.

POEMAS Y PRESENTACIONES EN SALAMANCA Y PORTUGAL DE ’47 POEMAS FEMININOS’, DEL BRASILEÑO ÁLVARO ALVES DE FARIA

Por Crear en Salamanca

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Álvaro Alves de Faria leyendo en el Teatro Liceo (2014. foto de José Amador Martín)

NOTA DE ALFREDO PÉREZ ALENCART

 

Dice el notable poeta Álvaro Alves de Faria: “Me aguarda lo que nunca olvido…”. He leído con especial gozo y atención su libro 47 poemas femininos, otro logro más que suma a su ya magistral obra poética que yo tampoco olvido nunca, pues impacta, conmueve, rasga nuestro interior y nos hace reflexionar, pues la poesía no es esa ingesta de versos bobalicones para embeleso de cursis: la Poesía es una estalactita que punza el corazón, como cuando nuestro poeta de São Paulo cuestiona esas formas: “Nada me dice la poesía lírica,/ pero sí la piedra bruta/ que rompe el cristal/ en un golpe de rabia”. Pero este libro no es un logro más: también es un aporte a otra forma de sentir del varón poniéndose en la piel de la varona (así se denomina a la mujer en el Génesis bíblico), del poeta que deja aflorar el lado femenino que todos los hombres tenemos pero que pocos, muy pocos, se atreven a manifestarlo poéticamente: “Hay en mí esa mujer/ que sueñan los poetas/ en poemas imposibles de decir”, concluye haciendo un homenaje a esa mujer que le habla por dentro. Alves de Faria, un maestro al que supe admirar nada más conocer sus versos, hace ya dos lustros del tiempo eterno.

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Alfredo Pérez Alencart y Álvaro Alves de Faria, con el nuevo libro (foto de José Amador Martín)

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1

 

 

 

Não te guardes em mim,

 

porque pertenço ao mundo,

 

mulher de todos

 

que andam pelas ruas

 

à procura do que resta viver.

 

 

 

Mas nada resta viver,

 

não te guardes em mim porque te vais ferir

 

com minhas tesouras,

 

dessas que cortam a pele e os panos,

 

as cicatrizes e o fim das coisas.

 

 

 

Nunca te fies,

 

porque sou a mulher de mim mesma,

 

essa mulher que se atira aos abismos

 

porque nada mais há a acreditar.

 

 

 

Não te guardes em mim com tua face

 

e tuas mãos delicadas, não te fies, não te fies,

 

porque morrerás

 

e nem o nome saberás de quem te matou.

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Álvaro Alves de Faria y los poetas que leyeron en el Liceo el día 16 (foto de José Amador Martín)

1

 

 

 

No te ampares en mí

 

porque pertenezco al mundo,

 

mujer de todos

 

los que caminan por las calles

 

buscando lo que les queda por vivir.

 

 

 

Pero nada queda por vivir,

 

no te ampares en mí porque te vas a herir

 

con mis tijeras,

 

esas que cortan la piel y los paños,

 

las cicatrices y el final de las cosas.

 

 

 

Nunca te fíes

 

porque soy la mujer de mí misma,

 

esa mujer que se lanza a los abismos

 

porque no hay nada más en que creer.

 

 

 

No te ampares en mí con tu rostro

 

y tus manos delicadas, no te fíes, no te fíes,

 

porque morirás

 

y no sabrás ni el nombre de quien te mató.

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Alves de Faria leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (2015. foto de Jacqueline Alencar)

2

 

 

 

Trazes de mim o que me resta ainda,

 

esse amor estendido no meu corpo,

 

como se a navegar todos os mares do mundo,

 

assim como se compusesse um retrato

 

que fosse da minha aflição

 

que faz com que me perca

 

nas ruas em que me conheço tanto

 

mas que agora tudo estranho

 

no que tanto sinto em meu espanto.

 

 

 

 

 

2

 

 

 

 

Traes de mí lo que aún me queda,

 

ese amor extendido en mi cuerpo

 

como si navegara todos los mares del mundo,

 

así como si se compusiese un retrato

 

que fuera de mi aflicción

 

que hace que me pierda

 

en las calles que mucho conozco

 

pero que ahora todo extraño

 

aunque tanto siento en mi estupor.

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Pérez Alencart y Alves de Faria (foto de Jacqueline Alencar)

6

 

 

 

Aguardar-me o que nunca esqueço,

 

o que me deixo no que se acaba,

 

um rosto pálido

 

na pálida tez que trago à vida,

 

do que me resta em tanto empenho,

 

tudo que amei por meu desejo,

 

o que sempre tive e já não tenho.

 

 

 

 

6

 

 

 

Me espera lo que nunca olvido,

 

lo que me dejo en lo que se acaba,

 

un rostro pálido

 

en la pálida tez que traigo a la vida,

 

de los que me resta tras tanto empeño,

 

todo lo que amé por mi deseo

 

y que tuve siempre y ya no tengo.

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Álvaro Alves de Faría leyendo en el Teatro Liceo (foto de José Amador Martín)

13

 

 

 

Toda mulher

 

tem um amor escondido.

 

 

 

Nem ela sabe,

 

mas tem.

 

 

 

Um amor com que sonha

 

todos os dias.

 

 

 

Todas as noites

 

e madrugadas.

 

 

 

Com esse amor

 

essa mulher amanhece.

 

 

 

Com ele,

 

adormece.

 

 

 

Mas ela não sabe.

 

 

 

 

 

13

 

 

 

Toda mujer

 

tiene un amor oculto.

 

 

 

Ni ella lo sabe,

 

pero tiene.

 

 

 

Un amor con el que sueña

 

todos los días.

 

 

 

Todas las noches

 

y madrugadas.

 

 

 

Con ese amor

 

esa mujer amanece.

 

 

 

Con él

 

se duerme.

 

 

 

Pero ella no lo sabe.

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Álvaro Alves de Faria y Antonio Colinas (XVIII Encuentro 2015, foto de J. Alencar)

29

 

 

 

A poesia é mulher,

 

se não fosse mulher

 

não seria poesia.

 

 

 

Palavra feminina

 

de todas as coisas,

 

a poesia é mulher.

 

 

 

Assim íntima

 

na própria intimidade,

 

a poesia é mulher.

 

 

 

Assim mulher

 

a poesia é,

 

essa mulher que sou,

 

minha palavra

 

contra o mundo

 

que não sabe.

 

 

 

A poesia é mulher

 

em mim escondida

 

com sílabas

 

do verso inacabo.

 

 

 

 

 

29

 

 

 

La poesía es mujer,

 

si no fuese mujer

 

no sería poesía.

 

 

 

Palabra femenina

 

de todas la cosas,

 

la poesía es mujer.

 

 

 

Así íntima

 

en la propia intimidad,

 

la poesía es mujer,

 

 

 

Así mujer

 

la poesía es,

 

esa mujer que soy,

 

mi palabra

 

contra el mundo

 

que no sabe.

 

 

 

La poesía es mujer

 

en mí oculta

 

con sílabas

 

del verso inconcluso.

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Alencart y Alves de Faria (foto de J. Alencar)

40

 

 

 

Pego as palavras que caíram do poema,

 

quero o poema que caiu das palavras,

 

pego os versos que me fazem viver,

 

quero o voo das aves no fim do dia

 

e me ferir mais perdida

 

pelo poema que morre sem poesia.

 

 

 

 

40

 

 

 

Cojo las palabras que cayeron del poema, `

 

quiero el poema que cayó de las palabras,

 

cojo los versos que me hacen vivir,

 

quiero el vuelo de las aves al atardecer

 

y me hieren más, perdida

 

por el poema que muere sin poesía.

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Alves de Faria, Alencart, Tamura ,Cyro de Mattos y Fragoso, en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar, 2013)

44

 

 

 

Quando, ao final de tudo,

 

me vi no que de mim restava,

 

silenciei para sempre

 

a palavra que em mim morria,

 

como se não precisasse mais

 

do meu próprio deserto,

 

como foragida

 

a chamar-me

 

pelo nome que não é meu.

 

Catarina, Eugênia, Sarah,

 

esse nome que eu não tinha,

 

que não se escreve,

 

como o poema que se rasga

 

e se deixa ao pé da porta,

 

para nunca ninguém ver.

 

 

 

 

 

44

 

 

 

Cuando, al final de todo

 

me vi en lo que de mí quedaba,

 

callé para siempre

 

la palabra que en mí moría,

 

como si no necesitase más

 

de mi propio desierto,

 

como forajida

 

llamándome

 

por el nombre que no es mío.

 

Catarina, Eugenia, Sara,

 

ese nombre que yo no tenía,

 

que no se escribe,

 

como si el poema que se rompe

 

y se deja al pie de la puerta

 

para que nadie lo vea nunca.

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Álvaro Alves de Faria presentando su libro, acompañado de Montserrat Villar (foto de Elena Díaz Santana)

SER UNO MISMO EN LA DUALIDAD

 

Montserrat Villar González

 

 

 

Dice Álvaro Alves de Faria, o su álter ego femenino, “A poesia é mulher” y yo añado, como lo es la luna, esa luz silenciosa que nos observa cada noche y es inicio de tantas historias mágicas que conforman nuestra cultura y sueños. Pero en frente de estos dos elementos podemos situar al poema y al sol, ambos masculinos, como lo es el hombre que ha destapado su alma femenina en estos 47 poemas que ahora tengo entre mis manos.

 

Y he comenzado a leer confundiendo femenino con feminismo, buscando esa poesía tan necesaria ahora mismo en mi país en la que las mujeres son protagonistas y buscadoras de una justicia social y de igualdad que siempre se les ha negado. Mujeres que luchan por obtener derechos que a los hombres se le presuponen simplemente por ser hombres. Mujeres que, en alguna ocasión adolecen de ese tan utilizado “sentimiento maternal” y reclaman su derecho a decidir libremente entre ser cuidadoras de su prole o de sus familiares (rol impuesto durante siglos y que nuestras madres aceptaron resignadamente) o protagonistas de sus propias vidas. Mujeres que siguen sin tenerlo fácil en un mundo de hombres, macroeconomía y productividad.

 

Y leo ávidamente descubriendo mi error inicial provocado, sin duda, por la cultura y el mundo en el que vivo. Descubro a una mujer que repasa su vida y es consciente de que el haber luchado por su libertad (en sentido amplio), su soledad e independencia: “Estou sozinha en mim / e isto me basta” la convierte en la única protagonista de su vida. Una mujer que prefiere la verdad y el dolor a la lírica: “Nada me diz a poesía lírica, / mas a pedra bruta/que quebra a vidraça /num golpe de raiva”. Un ser que escribe para recordar y encontrarse como se encuentra uno delante del espejo, con una única verdad “a dor que nunca para de doer”. Y, a pesar de todo, un ser que se reafirma en el derecho a decidir sobre sí misma fuera de roles y preconceptos: “Aquela que nunca soube / fazer as unhas / e sair com a roupa do domingo/ para enganar a apariencia / de quem esqueceu de viver”.

 

Y continúo en esa dualidad que Álvaro Alves de Faria propone: “O poeta que amo mora por dentro, / onde mantenho um mundo inverso / ao meu que não vivo […] ese poeta que é o outro lado de mim / onde termino ele começa, […]”; que se descubre en su propia sombra y se abraza a su propio cuerpo desnudo para sentirse reina de sí mismo/a. Y descubro que hay sentimientos universales que nos unen frente a todo aquello que separa lo masculino y lo femenino. Y el dolor, el corte, la llaga, la frustración, el silencio… son universales en ambos. Y cómo no hablar de la necesidad de escribir poemas que nos salven de nosotros mismos, del mundo que nos acuchilla. Una poesía necesaria para respirar y leo “Não é a alma que serve à poesia, / mas a poesia que serve à alma / no verso delicado da escrita, / a palavra que se elabora, / no poema que se escreve /quando o poeta vai embora”. Esa poesía o ese poema que nos ata a la vida que se escurre entre nuestros dedos, a ese tiempo imparable que, a veces, significa dolor y otras placer: “tudo que amei por meu desejo, / o que sempre tive e já não tenho”.

 

Escribir poesía es interrogarse, negarse, afirmarse, ser consciente del tiempo y de las heridas, deshabitar el olvido: “Além do mais, / sou testemunha de mim mesma / e vi coisas que queria esquecer. / Mas não esqueço”.

 

Así que no dudo en imaginar a ese Álvaro femenino que reescribe su vida sin ningún tipo de fraude. Porque, al fin y al cabo, la vida que a cada uno nos ha tocado vivir es la que nos hace como somos, sin importar nuestro sexo o condición. Y la poesía (femenina) no deja de estar formada por poemas (masculinos), y ambos se necesitan para tener sentido. ¿Por qué pensarse en femenino o en masculino? ¿Por qué no encontrar nuestro otro yo complementario como ha hecho Álvaro Alves de Faria y ser uno mismo en ambas caras del espejo?

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Álvaro Alves de Faria el año de su homenaje (Salamanca 2007)

SER O MESMO NA DUALIDADE

 

Montserrat Villar González

 

 

 

Álvaro Alves de Faria, ou o seu álter ego feminino, diz “A poesia é mulher” e eu acrescento, como também o é a lua, aquela luz silenciosa que nos observa todas as noites e é o começo de tantas histórias mágicas que fazem parte da nossa cultura e sonhos. Mas diante desses dois elementos podemos colocar o poema e o sol, ambos masculinos, como o é o homem que descobriu sua alma feminina nesses 47 poemas que agora tenho em minhas mãos.

 

E comecei a ler confundindo o feminino com o feminismo, procurando aquela poesia tão necessária neste momento em meu país em que as mulheres são protagonistas e buscadoras de justiça social e igualdade que sempre lhes foram negadas. Mulheres lutando para obter direitos que nos homens são pressupostos simplesmente por serem homens. Mulheres que, por vezes, carecem desse «sentimento materno» muito gasto interessadamente e reivindicam seu direito de decidir livremente entre ser cuidadoras de seus filhos ou de seus parentes (papel imposto durante séculos e que nossas mães aceitaram resignadamente) ou protagonistas de suas próprias vidas. Mulheres que ainda não têm facilidade para viver em um mundo de homens, macroeconomia e produtividade.

 

E eu leio avidamente descobrindo meu erro inicial causado, sem dúvida, pela cultura e pelo mundo em que vivo. Descubro, então, uma mulher que revisa sua vida e está consciente de que ter lutado por sua liberdade (em um sentido amplo), sua solidão e independência: “Estou sozinha em mim / e isto me basta” faz dela a única protagonista de sua vida. Uma mulher que prefere a verdade e a dor à lírica: «Nada me diz poesia lírica, mas pedra bruta / que quebra vidraça / num golpe de raiva». Um ser que escreve para lembrar e se encontra como alguém se encontra diante do espelho, com uma única verdade «a dor que nunca para de doer». E, a pesar de tudo, um ser que se reafirma no direito de decidir por si mesma fora de papéis e preconceitos: “Quem nunca é feito / não sai com a roupa do domingo / para enganar a aparência / quem esqueceu de viver ”.

 

E continuo nessa dualidade que Álvaro Alves de Faria propõe: “O poeta que amo mora por dentro, / onde mantenho um mundo inverso / ao meu que não vivo […] ese poeta que é o outro lado de mim / onde termino ele começa, […]”; que se descobre em sua própria sombra e abraça seu próprio corpo nu para se sentir rainha de si mesmo/a. E descubro que existem sentimentos universais que nos unem frente a tudo o que separa o masculino e o feminino. E a dor, o corte, a ferida, a frustração, o silêncio … são universais em ambos. E como não falar sobre a necessidade de escrever poemas que nos salvem de nós mesmos, do mundo que nos apunhala. Uma poesia necessária para respirar e leio “Não é a alma que serve à poesia, / mas a poesia que serve à alma / no verso delicado da escrita, / a palavra que se elabora, / no poema que se escreve /quando o poeta vai embora”. Essa poesia ou aquele poema que nos liga à vida que escorrega por entre os dedos, neste tempo imparável que, às vezes, significa dor e outras prazer: “tudo que amei por meu desejo, / o que sempre tive e já não tenho”.

 

Escrever poesia é questionar, recusar, afirmar, estar consciente do tempo e das feridas, deixar de habitar o esquecimento: “Além do mais, / sou testemunha de mim mesma / e vi coisas que queria esquecer. / Mas não esqueço”. Por isso, não hesito em imaginar o Álvaro em feminino que reescreve sua vida sem nenhuma fraude. Porque, afinal de contas, a vida que cada um teve que viver é o que nos faz como somos, independentemente de nosso sexo ou condição. E a poesia (feminina) ainda é composta de poemas (masculinos) e ambos são necessários para fazer sentido. Por que pensar em feminino ou masculino? Por que não encontrar o nosso outro eu complementar como Álvaro Alves de Faria fez e ser um só e verdadeiro nas duas faces do espelho?

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Poeta auténtico (Inês Pedrosa sobre Alves de Faria)

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Álves de Faria con el cartel de su homanaje salmantino (Foto de Jacqueline Alencar, 2007)

He querido traducir las palabras preliminares que se alojan en el poemario “47 poemas femininos” (Palimage, Coimbra, 2019), obra del notable poeta brasileño Álvaro Álves de Faria. Las mismas llevan la forma de la destacada novelista, poeta y periodista portuguesa Inês Pedrosa. El libro se presentó el pasado 15 de octubre de 2019 en el Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Salamanca y dentro de la programación general del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos.

Prefácio

 

POETA AUTÊNTICO

 

Aquilo a que chamamos poesia consiste na perigosíssima actividade de descer às grutas mais escuras da alma para lhe sangrar os fantasmas. Há pouquíssimos poetas autênticos no mundo – e Álvaro Alves de Faria é um deles. Trabalha nesse gume extremo da sabedoria onde as palavras são reconduzidas ao indizível que as gerou, e onde já não se escuta a diferença entre sangrar e sagrar. Estes seus Poemas Femininos mostram-nos que o sexo pode definir um destino mas não determina uma identidade, como provou Virginia Wolf através do romance de Orlando, homem que se faz mulher sem deixar de ser a pessoa que é. Não por acaso evoco um grande romance ao convocar os leitores para a leitura desta colectânea de poemas – cada um destes poemas nos apresenta uma personagem feminina singular e universal, um capítulo dessa História Feminina do Mundo feita de ousadia e submissão, amor, solidão, fúria e liberdade. Num dos poemas diz-se expressamente que «a poesia é feminina» – sim, feminina desde a palavra inaugural porque nasceu na sombra, lúcida quanto à cegueira provocada pelo sol esmagador do mundo masculino, continuamente desfeito pela profusão desvairada dos seus próprios feitos.

 

Álvaro Alves de Faria criou um território vocabular intensamente seu e profundamente contagiante: uma voz. Uma voz fluente e poderosa que se desdobra numa multidão de figuras, de um modo só aparentemente simples: não há desespero ou júbilo humano que escape ao cintilante rio dos seus versos, um rio largo que comporta toda a terra, toda a água, todas as sobras e todos os sonhos das nossas vidas. A sua sintaxe é límpida como o cântaro que a Leonor de Camões transportava pela verdura; o seu universo é mais decantado do que desencantado – a tristeza voa como um puro pássaro, transmutando-se em alegría perante o rigor de cada palavra: o Verbo iluminado reacende o mundo.

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La escritora Inês Pedrosa

Prefacio

 

POETA AUTÉNTICO

 

Aquello que llamamos poesía consiste en la peligrosísima actividad de descender a las grutas más oscuras del alma para que sangren los fantasmas. Hay poquísimos poetas auténticos en el mundo – y Álvaro Alves de Faria es uno de ellos. Trabaja en ese filo extremos de la sabiduría donde las palabras son reconducidas a lo indecible que las generó, y donde ya no se escucha la diferencia entre sangrar y sagrado. Estos sus Poemas Femininos nos muestran que el sexo puede definir un destino pero no determina una identidad, como probó Virginia Wolf a través de la novela de Orlando, hombre que se hace mujer sin dejar de ser la persona que es. No por casualidad evoco una gran novela al convocar a los lectores para la lectura de esta colección de poemas – cada uno de estos poemas nos presenta un personaje femenino singular y universal, una capítulo de esa Historia Femenina del Mundo hecha de osadía y sumisión, amor, soledad, furia y libertad. En uno de los poemas dice expresamente que “la poesía es femenina” – sí, femenina desde la palabra inaugural porque nació a la sombra, lúcida cuando la ceguera provocada por el sol abrumador del mundo masculino, continuamente deshecho por la profusión desvariada de sus propios hechos.

 

Álvaro Alves de Faria creó un territorio vocabulario intensamente suyo y profundamente contagioso: una voz fluyente y poderosa que se desdobla en una multitud de figuras, de un modo solo aparentemente simple: no hay desesperación o júbilo humano que escape al centelleante río de sus versos, un río largo que comporta toda la tierra, todos los restos y todos los sueños de nuestras vidas. A su sintaxis límpida como el cántaro que a Leonor de Camões transportaba por el verdor; su universo es más decantado que desencantado – la tristeza vuela como un pájaro puro, transmutándose en alegría ante el rigor de cada palabra: el Verbo iluminado reaviva el mundo.

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A. P. Alencart con un ejemplar del poemario de Alves de Faria (foto de José Amador Martín)

Poemas Femininos