Poeta

Álvaro

Alves

de Faria

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Canal do Poeta

SALAMANCA 2 POEMAS

Traducción de los poemas de Álvaro Alves de Faria dedicados a San Juan de la Cruz y Eunice Odio

De vieja data (más de doce años) es mi relación amical y poética con Álvaro Alves de Faria (São Paulo, Brasil, 1942), uno de los poetas brasileños que más aprecio por la calidad de sus versos y por su actitud ética ante la vida en sociedad. Autor de más de cincuenta libros y con numerosos premios relevantes recibidos, Faria trajo a Salamanca dos poemas como ofrenda a los dos poetas homenajeados por el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos: san Juan de la Cruz y Eunice Odio, de quien se celebró el primer centenario de su nacimiento.

 

Aquí les hago conocer los poemas en su redacción original y en la versión que hice al castellano.

 

 

 

POEMA PARA SÃO JOÃO DA CRUZ

 

Ando pés descalços sobre as pedras de ferimentos

 

para sentir o poema que faço,

 

sacerdote de mim em busca da poesia,

 

o coração místico

 

que se abre e faz doer a vida

 

por viver ainda,

 

por plantar ainda,

 

por chorar ainda,

 

por calar ainda

 

e ainda por atravessar as sombras.

 

 

 

Mas eu sei que a poesia leva a Deus,

 

essa poesia que ilumina,

 

a luz própria da vida que revelam meus pés

 

a caminhar passos em Salamanca

 

e tantos outros lugares que ocuparão meus dias,

 

minha vida de caminhante

 

sempre à procura de estar em mim,

 

meus pés descalços

 

meus pés descalços

 

meus pés descalços

 

um risco de sangue entre os dedos,

 

os ferimentos que se abrem

 

à porta da Companhia de Jesus,

 

que deixo correr

 

com as águas dos rios

 

na Ordem Carmelita

 

para que enxugue as celas

 

que me habitam

 

e me afligem.

 

 

 

O espírito aprendeu a esperar seu momento,

 

esse de andar, andar, andar, andar sempre em tudo

 

e descobrir os mistérios e as buscas do coração,

 

os cervos que correm nas planícies,

 

as noites perversas

 

e a luz que se mostra entre as camponesas

 

a colher palavras

 

de uma poesia escrita por um poeta de Deus,

 

esse que se mostra na inteira noite que cobre tudo

 

e se ilumina no cântico

 

à vida que trago na bolsa de silêncios,

 

mas a palavra haverá de viver nas bocas,

 

nas ausências,

 

no que se desespera,

 

no que se perde,

 

no que se busca.

 

 

 

Sempre haverá

 

essa luz

 

na mais profunda escuridão.

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Álvaro Alves de Faria leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca el pasado 16 de octubre (foto de José Amador Martín)

1 San Juan de la Cruz, obra de Miguel Elías

Retrato de San Juan de la Cruz, de Miguel Elías

POEMA PARA SAN JUAN DE LA CRUZ

 

Ando con pies descalzos sobre las piedras de las heridas

 

para sentir el poema que hago,

 

sacerdote de mí en busca de la poesía,

 

el corazón místico

 

que se abre y hace doler la vida

 

por vivir todavía,

 

por plantar todavía,

 

por llorar todavía,

 

por callar todavía

 

y todavía por atravesar las sombras.

 

 

 

Pero yo sé que la poesía lleva a Dios,

 

esa poesía que ilumina,

 

la luz propia de la vida que revelan mis pies

 

caminando pasos en Salamanca

 

y tantos otros lugares que ocuparon mis días,

 

mi vida de caminante

 

siempre a la búsqueda de estar en mí,

 

mis pies descalzos

 

mis pies descalzos

 

mis pies descalzos

 

un trazo de sangre entre los dedos,

 

las heridas que se abren

 

a la puerta de la Compañía de Jesús,

 

que dejo correr

 

como las aguas de los ríos

 

en la Orden Carmelita

 

para que me enjuague las celdas

 

que me habitan

 

y me afligen.

 

 

 

El espíritu aprendió a esperar su momento,

 

ese de andar, andar, andar, andar siempre en todo

 

y descubrir los misterios y las búsquedas del corazón,

 

los ciervos que corren en las planicies,

 

las noches perversas

 

y la luz que se muestra entre las campesinas

 

cogiendo palabras

 

de una poesía escrita por un poeta de Dios,

 

ese que se muestra en la noche plena que cubre todo

 

y se ilumina en el cántico

 

a la vida que traigo en la bolsa de silencios,

 

pero la palabra habrá de vivir en las bocas,

 

en las ausencias,

 

en lo que se desespera,

 

en lo que se pierde,

 

en lo que se busca.

 

 

 

Siempre habrá

 

esa luz

 

en la más profunda oscuridad.

Retrato de

Eunice Odio, por Miguel Elías

POEMA PARA EUNICE ODIO

 

 

 

Vem e arranca de mim tua alegria da manhã,

 

com as mãos que sabem juntar os pedaços de minha alma,

 

porque tudo pode ser perder

 

nesse abrir os braços e rodopiar na ciranda do tempo,

 

o que guardo em mim como um animal noturno,

 

aquele que se busca nas palavras de tantos poetas,

 

esse verso lírico de São João da Cruz,

 

esse poema de Florbela Espanca que me desvenda,

 

essa palavra de tantos poetas que me habitam

 

e me conduzem o espírito errante

 

para o estado lírico da poesia.

 

 

 

Sou mulher e abro em mim as portas e as janelas,

 

assim como abro a vida a esse amor que me acolhe

 

e me faz descobrir cada vez mais o corpo que me guarda,

 

que me faz viver o que desejo,

 

meu sexo como o pássaro que me habita

 

e voa em mim

 

o que me quero e me renasce a cada instante.

 

 

 

Vem e me pega à relva molhada da noite

 

em que te busco em meus arredores,

 

vem e vive em mim essa vida que não se contém

 

e me desperta para o me faz viver

 

a caminhar em mim com passos das distâncias

 

em que me encontro.

 

 

 

Haverei de sonhar sempre

 

e haverás de sonhar comigo

 

todos os destinos que desconheço,

 

as noites perdidas

 

que tenho nas paredes que me prendem

 

e me fazem lembrar de mim.

 

 

 

POEMA PARA EUNICE ODIO

 

Ven y arranca de mí tu alegría de la mañana,

 

con las manos que saben juntar los trozos de mi alma

 

porque todo se puede perder

 

en este abrir los brazos y girar en la espiral del tiempo,

 

lo que guardo en mí como un animal nocturno,

 

aquel que se busca en las palabras de tantos poetas,

 

ese verso lírico de San Juan de la Cruz,

 

ese poema de Florbela Espanca que me descubre,

 

esa palabra de tantos poetas que me habitan.

 

 

 

Soy mujer y abro en mí puertas y ventanas,

 

así como abro la vida a ese amor que me ampara

 

y me hace descubrir cada vez más el cuerpo que me guarda,

 

que me hace vivir lo que deseo,

 

mi sexo como el pájaro que me habita

 

y vuela en mí

 

lo que quiero y me renace a cada instante.

 

 

 

Ven y cógeme en la hierba húmeda de la noche

 

en que te busco en mis alrededores,

 

ven y vive en mí esa vida que no se contiene

 

y me despierta o me hace vivir

 

caminando en mí con pasos de las distancias

 

en que me encuentro.

 

 

 

Habré de soñar siempre

 

y habrás de soñar conmigo

 

todos los destinos que desconozco,

 

las noches perdidas

 

que tengo en las paredes que me aprisionan

 

y me hacen recordar de mí.

 

 

 

Traducciones de A. P. Alencart

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Alfredo Pérez Alencart y Álvaro Alves de Faria en el Colegio Fonseca de la Usal (Foto de Jacqueline Alencar)

img_9182 Los últimos serán los primeros (El Norte de

La poesía como misión. Opinión de Alves de Faria sobre "Encumbra tu corazón"

ALFREDO PÉREZ ALENCART: LA POESÍA COMO MISIÓN 

 

 

Hay poetas que tienen un tema permanente desarrollado en su poesía, siempre volcado a la vida del hombre y a la solidaridad entre las personas. En prácticamente todos los poemas de la obra de poetas así se encuentra siempre esa señal que acaba de determinar toda una trayectoria de vida y en la Literatura. Es el caso del poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Universidad de Salamanca, España.

 

Su libro “Encumbra tu corazón” fue publicado en italiano con el título “Innalza il tuo cuore”, traducción del poeta italiano Beppe Costa, que tiene una obra poética significativa en Italia. Con ilustraciones del pintor Miguel Elías, de Salamanca, e y presentación del poeta y narrador italiano Gianni Darconza, profesor de Literatura y Cultura Española y de Literatura Comparada en la Universitá degli Studi di Urbino Carlo Bo, este libro está compuesto de poemas de bella elaboración literaria y un mensaje que habla al hombre y al mundo que lo cerca, actualmente un universo en que las salidas son pocas.

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Alfredo Pérez Alencart y Álvaro Alves de Faria , en el Colegio Fonseca de la Usal (foto de Jacqueline Alencar)

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Expreso mis gratitudes a ese poeta-poeta llamado Álvaro Alves de Faria. Y lo hago por sus palabras en torno a mi último librito, las mismas que salieron publicadas, en portugués, en CALIBAN, revista portuguesa de literatura y artes.  Aquí el enlace para quien desee leerlo en la lengua de Camoens:

Revista Caliban 2 Portada del libro Encumbra tu corazón(2)

Alfredo Pérez Alencart es autor de vasta obra poética, con libros siempre recordados, como “Madre Selva” (2002), Hombres Trabajando” (2007), “Cartografía de las revelaciones” (2011), “Los éxodos, los exilios” (2015), “Ante el mar, callé” (2017), y

 

Muchos otros publicados en varios países. Una poesía memorable en un tiempo en que casi todo es efímero y se pierde en el inmenso vacío que representa casi todo en los días que corren, cubiertos de una brutalidad que se extiende.

 

Desde el comienzo, el poeta hace una advertencia al lector: “Digamos/ que habitamos una tierra ardiente/ llamada Poesía”. Sí, tal vez sea posible soñar con un violín amoroso, con sus notas oídas en todo el mundo. Y que las palabras sean el sol en nuestras vidas. Pensemos que en el principio era la Poesía que nos nutría y nos alcanzaba y que así pasábamos los tiempos y las huellas de los milenios. Mientras tanto, quedémonos tan sólo en el sueño. Lo que ya es mucho por hoy hasta el sueño está perdido entre los desencantos.

 

Gianni Darconza observa que la poesía de Alencart puede ser considerada religiosa, espiritual, en el sentido más profundo de la palabra, frente al materialismo dominante en un mundo cada vez más adverso. Un mundo de puertas cerradas. Donde casi todo desaparece en una inmensa nube de infortunios. Darconza recuerda al poeta Antonio Machado, para señalar que “quien habla solo espera hablar a Dios un día”. Esta poesía permite que las personas miren dentro de sí mismas, hacia el corazón, en busca del espíritu eterno de las cosas.

Los poetas Alencart y Darconza (foto de Jacqueline Alencar)

Alencart y Darconza  en Rumanía (foto de Jacqueline Alencar)

El poema que da título al libro “Eleva teu coração”, traducido al portugués por David de Medeiros Leite, nos lleva a ese instante de solidaridad en que el poeta habla al hombre con la palabra de un sentimiento que difícilmente existe actualmente, ya que el mundo se transforma en todo momento, siempre para peor. Surge entonces una voz como si el poeta fuese, en verdad, un profeta hablando en los desiertos del alma, como si así fuese su misión, es decir, la misión de la poesía al servicio del hombre y de la vida casi siempre envueltos en la oscuridad de un tiempo de perversidades.

 

 

 

Encumbra tu corazón

 

y deja que sienta

 

crucifixiones.

 

 

 

También el sentir

 

es una espada rebelde,

 

si hace falta.

 

 

 

Encúmbralo lejos

 

del arrabal de la fama

 

y del escuadrón

 

de los malvados.

 

 

 

Más expuesto estará

 

el día de la pena

 

o si tiembla de deseos.

 

 

 

Encumbra tu corazón

 

para que el mundo

 

no te cuelgue

 

 

 

sus velocísimos ruidos.

 

 

 

El poeta Alfredo Pérez Alencart dice en uno de los poemas que pujantes son los deseos cuando navegamos hacia el amor. Pero que cada crepúsculo suceden los naufragios. No obstante, es necesario seguir en busca de un mundo mejor donde se pueda encontrar la palabra de la fe. Esa palabra en la que el poeta se arrodilla clamando esa paz deseada por los hombres. El poeta recuerda a las almas heridas. Siempre existirán almas heridas. Dice que mientras un ojo despierta, el otro desea dormirse magnetizado ante la vida. Y es esa vida que se busca, plena en sí misma, grandiosa como debe ser. El poema “¿Dónde están los otros?”, recuerda esas heridas, además de las ingratitudes y las súplicas cotidianas:

 

 

 

Me hablabas en futuro

 

porque sabías

 

lo que pasaría en realidad.

 

 

 

La gratitud

 

de los labios suele

 

mermar deprisa

 

 

 

y las súplicas

 

dejan paso a las

 

ingratitudes.

 

 

 

Como pocos son

 

los que vuelven atrás,

 

 

 

mañana

 

tampoco vendrán a ti

 

los nueve que faltan.

 

 

 

Yo soy

 

quien ahora repite

 

el acto agradecido

 

 

 

del leproso extranjero.

 

 

 

Son pasajes bíblicos recordados por un poeta que no olvida el milagro y vuelve para agradecer. Lo que no olvida. Aquel que está siempre encaminado a la bienaventuranza con un gesto tierno y abarcador. Aquel que no olvida la solidaridad entre los hombres, el que siembra y, por lo tanto, tiene el derecho de cosechar lo que sembró, tejiendo puentes hasta el corazón del otro, sin romper las generaciones: “Le seduce la vida,/ apenas amparado por Palabras/ que guardan memoria/de estrellas y voces amadas”. El poeta Alencart sabe que nunca ningún almanaque mostrará la grandeza del amor, aquel que crece y resucita en las mañanas de él mismo o de los que todavía están por llegar. Aquellos que deben llegar a esa embarcación que atraviesa el mar, aquellos que lanzan la red en las aguas y tienen los peces necesarios para vivir.

6 Beppe Costa leyendo poemas de Alencart en Maghar-Galilea, con Margalit Matitiahu y Stefania Battistella (foto de Jacqueline Alencar)

Beppe Costa leyendo poemas de Alencart en Maghar-Galilea, con Margalit Matitiahu y Stefania Battistella

(foto de Jacqueline Alencar)

El poeta italiano Bepe Costa comenta en esta obra la trayectoria de Alfredo Pérez Alencart, que nació en Puerto Maldonado, en Perú, el año 1962, observando que los poemas de Alencart son una misericordiosa mirada para quienes están marginados delante de las palabras del silencio que pesa sobre ellos. Un poeta de sensibilidad aguda, agradecido a quien le dio la vida. Un poeta de la palabra. De la vida que es vivida. Pocos son los autores —poetas o escritores— que actualmente se asemejan a él, especialmente en lo que dice respecto al humanismo y a la esperanza, por la cual lucha a cada minuto de su tiempo.

 

En un pequeño libro publicado ee São Paulo, Brasil, “Onde estão os outros?”, en 2019, Alfredo Perez Alencart afirmó que la poesía repara la existencia. La poesía es reflexión, el ofício de los que resisten. El poeta sabe lo que dice con su palabra. Está en lo cierto. De los que resisten, como él, delante y dentro de un mundo que perdió sus valores, cada vez más distante de la humanidad. A lo largo de los anos, Alencart construyó una obra de profunda solidaridad, de generosidad, en busca de una espiritualidad cada vez más ausente. La poesía es la búsqueda de lo que se perdió, una peregrinación entre las palabras para encontrar el mensaje necesario. El poeta no desea la libertad en una  ceremonia solemne, repleta de aplausos. No. Desea, sí, la libertad que está dentro del propio hombre. Y así va a la memoria de sí mismo, hacia una poesía colectiva, como afirma en su poema “Recuerdos”:

 

 

 

A otros desesperan

 

los calendarios rapidísimos

 

y las emboscadas

 

en sus cuerpos, en sus

 

rostros…

 

 

 

Yo no desaparezco

 

porque atesoro recuerdos,

 

puertos de donde partí

 

y a donde llegué,

 

 

 

parientes y amigos

 

encarnados en los abrazos,

 

instantes que flamean

 

eternos.

 

 

 

Que nadie me culpe

 

por la pasión con la que

 

repito

 

 

mis recuerdos.

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Plaquette con poemas de Alencart, publicada en Brasil con traducción de Alves de Faria

Este “Encumbra tu corazón” es la palabra de un poeta caminante con la fe de los que andan por los desiertos. En un tiempo en que el perdón desapareció del paisaje existencial, dando lugar a las heridas más profundas, la poesía de Alencart, al lado de su Jacqueline, camina entre las piedras con las sandalias de los que tienen la palabra como apoyo fundamental para la vida. El mensaje está vivo; no desapareció en el mar de la increencia. Alencart señala que “el tiempo no envejece el silencio de los inocentes”. Se refiere a los que fueron, y todavía son, marginados por un sistema que pertenece a unos cuantos. Es un libro que enaltece la vida. Y también la Poesía. Una poesía en defensa del hombre. Esa poesía que es cultivada siempre por los grandes poetas necesarios para el mundo. Así es la poesía de Alfredo Pérez Alencart, traducido a más de cincuenta idiomas: Una palabra para los que necesitan oír.

 

***

 

Álvaro Alves de Faria  (São Paulo, Brasil, 1942), es una de las voces esenciales de su país, donde ha recibido dos Premios Jabuti (los más prestigiosos de Brasil) y tres premios de la APCA por su dedicación al libro en sus vertientes de periodismo cultural y crítica literaria .Como poeta, los más recientes galardones otorgados han sido el “Premio de Poesía y Liberdad Alceu Amoroso Lima” (Río de Janeiro, 2018) y el “Premio Guilherme de Almeida de Poesía” (São Paulo, 2019). El poeta es autor de más de 50 libros en Brasil, especialmente en poesía. También es autor de obras de teatro y periodismo. Otros 21 libros los ha publicado en Portugal, además de los 8 aparecidos en España. Alves de Faria se considera un militante de la poesía desde los tiempos de El sermón del Viaducto, en los años 60, cuando realizó 9 recitales en el Viaducto do Chá, en São Paulo, con micrófono y cuatro altoparlantes. Por este motivo fue detenido cinco veces por la Policía.  El Sermón del Viaducto acabó siendo prohibido. Hacia finales de los 70 la censura también prohibió su libro  4 Cantos de Pavor y Algunos Poemas Desesperados.  En los años 80 su obra de teatro Sálvese quien pueda que el jardín se está incendiando, que recibiera el Premio Anchieta de Teatro, en su momento uno de los más importantes de Brasil, también fue prohibida de llevar a escena durante ocho años. En 1969 el poeta estuvo preso durante 11 meses como subversivo y por dibujar los carteles del entonces Partido Socialista Brasileño. Tres años después recibió un disparo en el oído, cuya bala todavía está alojada en su cabeza, como herencia de la dictadura militar brasileña. Fue homenajeado por el Encuentro de Poetas Iberoamericanos del año 2007, publicándose un antología suya titulada “Habitación de Olvidos”.

Alves de Faria grabando sus poemas en Salamanca

Alves de Faria en Salamanca, grabando su voz para la Fonoteca de Poesía Contemporánea (Foto de Roberto Rodes)

LEITURA DE POEMAS NO TEATRO LICEO, EM SALAMANCA, ESPANHA.

fotos de José Amador Martin

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